Se puede oír decir a B. Gros (1998): ‘En las revistas especializadas en videojuegos se puede leer que el videojuego Pete Sampras Tennis 97
logrará un grado de realismo tenístico nunca visto en un ordenador
personal. Éste último simulador de tenis que produce la industria
informática en el momento de escribir estas líneas, pero seguramente
cuando ustedes las lean ya habrá salido una nueva versión. Así es el
mundo de la informática y de los juegos de ordenador: calificarlo de
veloz sería poco.’ (pág. 18).
Hace casi 25 años, un programa llamado Pong fue el
primer videojuego conocido con este nombre. En estos tiempos encontramos
ordenadores como el famoso Spectrum, el Comodore 64 y MSX; unos
ordenadores de 8 bits que hacían las delicias de los que los poseían,
sin olvidar la época dorada el BASIC. Los juegos que se utilizaban con
ellos se guardaban en cintas de cassette, las cuales, se podían
confundir con las cintas de música, par aquellos que no estuvieran al
día con estas tecnologías. Este tipo de ordenadores no necesitaba
pantalla, sólo necesitaban un televisor al que enchufarlo, sintonizando
el televisor en un canal para el ordenador, pudiéndose ver cosas en
color, en una pantalla decente y con sonido. Esto, como es de entender
producía furor y estupor en aquellos años, puesto que nunca se había
visto nada igual hasta ese tiempo (Gros, 1998).
Son aquellos juegos que proceden de las máquinas
recreativas los que llegan en primer lugar al mundo de los
microordenadores. El conocido hasta la saciedad Pac Man, un clásico videojuego conocido popularmente como comecocos,
aquel círculo amarillo con boca en forma de quesito que huye y
persigue a unos fantasmas cuando toma su píldora, que los fantasmas sean
vulnerables. Un videojuego en donde la destreza a través del laberinto
de la pantalla hace que nos entretengamos. Hoy día podemos verlo ya en
tres dimensiones (3D), con brazos, piernas y una sonrisa simpática y
agradable. Y como olvidar esos juegos de naves espaciales o versiones de
matamarcianos, en donde el usuario maneja una nave de las naves
enemigas y de los marcianos con el propósito de defender la Tierra de
los invasores. En cambio, hoy vemos estos matamarcianos que son
utilizados como salva pantallas para el ordenador, o como "juegos de
espera", para que mientras que el ordenador o la consola se cargan
entretenernos un momento matando algún marciano. Después aparecería el Arkanoid,
en donde controlamos una pelota que rebota en una barra que nosotros
controlamos de izquierda a derecha, para que los ladrillos que se
encuentran en la parte superior de la pantalla sean destruidos al
contacto con la pelota, para así poder romperlos todos, haciéndose
visible la dificultad para calcular el ángulo, así como la destreza en
el manejo de la barra, haciéndose patente nuestra fijación en la bola
para poder controlar su destino.
Ya, en los años 80 aparecen los ordenadores PC
(Computer Personal). La época de los ordenadores Amstrad que crearon
adicción a los niños, por su novedad en los hogares. De este modo
podemos observar el cambio de estos ordenadores utilizados en la
empresa, a ser utilizados en las casas de cualquier ciudadano, así como
en las instituciones escolares, sirviendo de apoyo y refuerzo para los
alumnos.
Como expone B. Gros (1998): ‘Lo cierto es que las
posibilidades que tienen para reproducir las características de los
programas de juegos son pocas. Al principio solo existen con pantallas
de color negro con caracteres verdes y un horrible e incontrolable
sonido emitido por un altavoz interno. Los PC’s ganan en velocidad y en
capacidad de almacenamiento, pero el sistema gráfico es pobre. Además,
cuestan demasiado dinero "para jugar".’ (pág.18).
Todo esto que relata B. Gros es una verdad como un
templo, ya que podemos apreciar aquellos que tuvieron uno en casa, la
gran diferencia del ayer al hoy, en donde la velocidad y la memoria de
los ordenadores se ha visto acrecentada en un gran nivel. Quien no
recuerda esos monigotes blancos en pantallas verdes que hacían las
delicias de los que jugaban, hasta hoy que la multitud de colores es una
copia exacta de la realidad, así como los movimientos que denotan vida,
no como aquellos que solo iban en cuatro direcciones y sus
correspondientes diagonales; si es que las tenían (izquierda, derecha,
arriba y abajo).
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